EL MATRIMONIO CRISTIANO

I.      HABÉIS DECIDIDO CONTRAER MATRIMONIO

      - ¿QUÉ HACE FALTA PARA CASARSE?

      Para casarse hacen falta principalmente dos cosas:

      Quien no es creyente se casa ANTE EL JUEZ u otra autoridad civil reconocida por la ley. El creyente se casa ANTE DIOS, teniendo como testigo cualificado el sacerdote.
     Aunque para el cristiano el único y verdadero matrimonio es el celebrado sacramentalmente por la Iglesia, eso no significa que no respete y valores el MATRIMONIO CIVIL. Este es un contrato por amor celebrado ante el juez, realizado por personas que quieren ser fieles y coherentes con sus convicciones no religiosas. Y eso es algo digno y respetable en una sociedad democrática y pluralista como la nuestra, en la que la libertad de conciencia es fundamental dentro de los derechos humanos.

      Lo que sí es que cada uno sea responsable con la opción que ha tomado, y asuma las consecuencias que de ella se derivan. Por ejemplo: una pareja que ha decidido casarse por lo civil no debe pedir el Bautismo para su hijo, pues es ilógico que desee para el niño la bendición de Dios cuando la ha rechazado para ella en su matrimonio.

      Y lo más importante es que todos nos respetemos, cada uno con sus opciones de vida, haciéndolas libre y conscientemente.

 

      - ¿QUÉ HACE FALTA PARA CASARSE POR LA IGLESIA?

      Además del Amor y de la Madurez humana, para casarse por la Iglesia hacen falta otras dos cosas fundamentales:

      Es necesaria una reflexión seria y profunda antes de tomar la decisión de casarse por la Iglesia. Sería bueno, por tanto, preguntarse con sinceridad:

      Una reflexión que tiene que hacer cada uno personalmente y como pareja, juntos. Y el Cursillo Prematrimonial debe suponer una oportunidad para reflexionar sobre todo esto y para clarificar posturas.

 


II.      ALGO TAN IMPORTANTE COMO LA FE

      - LA FE ES FUNDAMENTAL

      La fe es un asunto muy importante en la vida, al menos para los creyentes. Por eso cuando una pareja solicita el matrimonio cristiano se ha de poner de relieve la cuestión de la fe. Dialogar sobre el tema para saber si son cristianos o no lo son.

      En circunstancias normales esto sería innecesario, pues se supondría que todo el que pide casarse por la Iglesia es cristiano. Pero todos sabemos que esto hoy no es así. Hay parejas que piden el matrimonio religioso sin ser creyentes, por costumbre, por tradición, por evitar problemas familiares, porque el marco del templo es más bonito y luce más que el del juzgado,...

      Además, hay personas que su alejamiento y frialdad hacia la fe y la Iglesia son por una cierta "dejadez" aunque sin mala intención ni rechazo, pero en otras su agresividad y hablar mal de todo lo religioso es algo evidente. ¿Cómo pueden entonces pedir el casarse por la Iglesia?, piensa cualquiera con sensatez. En éstos casos el descaro es impresionante.

      Nadie puede, ni debe, casarse por la Iglesia sin fe y sin respeto hacia lo religioso. En esto, como en todos los asuntos serios de la vida, hemos de ser honrados y coherentes. Los cristianos queremos y pedimos que nuestra fe sea respetada, y que no se juegue con ella usando los Sacramentos para CEREMONIAS SOCIALES.

      - LA FE HAY QUE DEMOSTRARLA

      No basta tampoco con decir que tenemos fe, hemos de mostrarlo en nuestra vida. La fe cristiana, como todo convencimiento serio y digno del ser humano, tiene que tener una coherencia elemental entre los dichos y los hechos, entre la teoría y la práctica, entre pensar y actuar en consecuencia. Si no sucede así, difícilmente puede decirse que hay fe.

      Dice el apóstol Santiago en su carta:

      "Esto pasa con la fe: si no tiene obras, por sí sola está muerta. La fe sin obras es inútil. Alguno dirá: tú tienes fe y yo tengo obras. Enséñame tu fe sin obras y yo, por las obras te probaré mi fe. Lo mismo que un cuerpo sin Espíritu es un cadáver, también la fe sin obras es un cadáver".

(St. 2,17-26)

 

      El cristiano ha de actuar en su vida personal, matrimonial, familiar, laboral y social, con criterios y comportamientos propios del Evangelio, para mostrar que su fe es auténtica y sincera.

      - CONOCER A JESUCRISTO Y SU EVANGELIO

      Tal vez en algunos de vosotros el contacto más cercano con la fe y la vida de la Iglesia se remonte a la Primera Comunión, y por eso estéis un poco "oxidados" en ésta temática.

      Nunca es tarde para retomar las cosas importantes de la vida, como es la religiosidad. En principio sólo hace falta tener buena voluntad, quitar prejuicios y poner un poco de interés.

      En el tiempo de un Cursillo Prematrimonial no se puede hacer una adecuada y completa exposición de la fe cristiana, por eso os invitamos a aprovechar otros espacios y momentos para profundizar en la fe y conocer en serio lo que es ser cristiano. No vais a perder nada, y podéis ganar mucho, tanto para vuestra vida personal como de pareja.

      Ahora nos limitamos a señalar algunos aspectos fundamentales.

      Ser cristiano es:

      Como dice el ritual del Bautismo: "Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia, que nosotros nos alegramos de profesar en Cristo Jesús, Señor Nuestro".

      - CONOCER A LA IGLESIA

      Para muchos el principal obstáculo para acercarse a la fe cristiana es la propia Iglesia. Critican sus fallos históricos, el Vaticano, los curas.. Hemos de reconocer, como la misma Iglesia lo ha hecho en muchas ocasiones, aunque algunos lo desconozcan, que los cristianos hemos cometido, cometemos (y cometeremos), errores, ¡Como todo grupo humano, ya sea político, social, profesional, cultural,... o religioso!

      Nada de lo que está hecho o compuesto por personas puede ser perfecto. Y cuando las críticas son sinceras, honestas, constructivas y con conocimiento de causa, hemos de aceptarlas con humildad y tratar de corregir nuestras equivocaciones.

      Pero todos sabemos que no siempre es así, también respecto a la Iglesia, Muchas veces son los prejuicios (personales, sociales, ideológicos,...), el desconocimiento o las informaciones parciales, las que nos hacer decir cosas falsas o tener una opinión equivocada sobre la Iglesia y las personas religiosas. A veces repetimos, o damos crédito, a los típicos tópicos sin pararnos a pensar lo más mínimo sobre la verdad de lo que estamos diciendo.

      No podemos detenernos, aquí y ahora, para hablar de los muchos errores que se dicen sobre la Iglesia. Por eso os invitamos a que os acerquéis a ella sin prejuicios, con sinceridad y sencillez. Todos saldremos ganando, y para nosotros será un place acogeros y daros a conocer "nuestra casa y nuestra familia".

      Ahora nos limitamos, como anteriormente, a deciros sólo algunas cosas fundamentales sobre la Iglesia:

      Lo que la Iglesia hace se puede resumir en tres cosas:

      Lo que la Iglesia pretende se puede resumir en una palabra: EVANGELIZAR. Dar a conocer y ofrecer el Evangelio de Jesús, para que todo el que libremente quiera compartir nuestra fe se sienta feliz y dichoso, como nosotros nos sentimos, por haber encontrado en Dios el sentido de la vida.

 


III.      ALGO TAN IMPORTANTE COMO UN SACRAMENTO.

      - ¿QUÉ ES UN SACRAMENTO?

      Lo diremos de una forma sencilla: un sacramento es un ENCUENTRO CON DIOS. Un encuentro personal y comunitario con "lo sagrado", "lo sobrenatural", con el "misterio" (sacramentum en latín significa misterio), que te lleva a descubrir un sentido más profundo y auténtico más allá de la simple apariencia de las cosas.

      Desde esta perspectiva podemos pensar que cualquier cosa puede ser "un sacramento": un acontecimiento, una persona, una situación, una experiencia,... Y así es efectivamente. Todo aquello que nos lleve a tener un encuentro con Dios es un sacramento para nosotros.

      Entonces, ¿por qué los 7 sacramentos de la Iglesia?, podemos pensar.

      - LOS SACRAMENTOS DE LA IGLESIA

      Algunos tal vez no recuerden que en la catequesis le enseñaron que los Sacramentos eran 7. Si todo puede ser sacramento para nosotros, ¿por qué esos sacramentos especiales? Porque existen unas experiencias fundamentales en la vida, más importantes, en las que nos encontramos con dios con mayor facilidad, nos remiten a Él casi espontáneamente.

      Veamos cuáles son esas experiencias, y el sacramento con el que guardan estrecha relación:
  • El misterio de la vida :
BAUTISMO
  • El crecimiento :
CONFIRMACIÓN
  • La unión - división :
PENITENCIA
  • La fraternidad - amistad :
EUCARISTÍA
  • El amor - entrega - servicio :
MATRIMONIO / SACERDOCIO
  • El dolor y la muerte :
UNCIÓN DE ENFERMOS

      Ahora vemos cómo los Sacramentos tienen que ver con nuestra vida más de los que pensamos. Nuestras experiencias humanos son "completadas" por las experiencias religiosas. Dicho de otra manera: El cristiano vive todo lo humano con una profundidad y sentido especial desde su fe religiosa.

      Por tanto, los sacramentos no son ceremonias raras que se hacen en la Iglesia, sino celebraciones litúrgicas de aquello que acontece en nuestra vida, y que conlleva una relación especial con el Señor, expresada mediante palabra, gestos y símbolos. En el matrimonio por ejemplo: las palabras del consentimiento, los anillos, las arras,... que expresan el amor y entrega de la pareja.

      - SIN FE NO HAY SACRAMENTO

      Como ya hemos señalado, para celebrar un sacramento, la fe es fundamental. En todos los sacramentos tiene que estar presente la fe, también en el matrimonio.

      Recibir sin fe un sacramento, en este caso el Matrimonio cristiano, no es más que una ceremonia teatral de la que Dios no puede estar muy contento. Además, el matrimonio seria inválido y la pareja no estaría realmente casada delante de Dios aunque lo estuviese para los hombres legalmente.

 


IV.      EL MATRIMONIO CRISTIANO.

      - ¿QUÉ ES EL MATRIMONIO CRISTIANO?

      Según lo que hemos dicho que es un sacramento, sería el encuentro con Dios desde el amor de dos personas que quieren hacer un proyecto de vida común y formar una familia. Un íntima COMUNIDAD DE VIDA Y AMOR bendecida por Dios por medio de su Iglesia.

      Para un cristiano, ese amor de la pareja es signo de dos cosas:

      Por tanto, el amor conyugal es siempre semejante al amor de Dios: libre, fiel, total, permanente y fecundo. Una pareja creyente ha de tener esto como punto de referencia constante.

      Un amor que es siempre una meta a alcanzar, que hay que aprender en continuo proceso de perfección y superación. Hay que aprender en continuo proceso de perfección y superación. Hay que ir realizando el sacramento día a día. No es algo que se agote el día de la boda: es exigencia de entrega renovada cada día.

      - CARACTERÍSTICAS DEL MATRIMONIO CRISTIANO

      Así entendemos los cristianos el matrimonio. Y de eso se desprenden una serie de características que configuran este sacramento:

      Ahora, tal vez, se comprenda mejor por qué la Iglesia no acepta el DIVORCIO: por su forma de entender desde la fe el matrimonio, y lo que es una verdadera relación de pareja. El mismo Jesús habla de esto en el Evangelio: "lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre" (Mt. 19,6).

      Todos sabemos que esto es difícil, pero la misión de la Iglesia consiste en señalar el ideal hacia el que tender y por el que tenemos que luchar. Por otra parte, hemos de reconocer que toda pareja eso es lo que desea y lo que anhela en el fondo de su corazón. Después, es verdad, vienen las dificultades de la vida, pero no por eso hemos de rendirnos fácilmente y pensar que se trata de un imposible. Por encima de todas las dificultades la gracia del sacramento nunca va a fallar. La presencia de Dios en el amor de los esposos, que ha hecho nacer su amor, lo fundamente, lo hace crecer y lo lleva a plenitud. En esta presencia de Dios es donde radica la esencia profunda del sacramento del matrimonio, y donde se fundamenta su indisolubilidad, su carácter de ser para siempre.

      Además habrá que contar, claro está, con la cooperación y esfuerzo de la pareja, que pone todo su empeño en solucionar los problemas que se presenten, con la ayuda de quien sea necesario: familia, amigos o profesionales de los distintos campos.

      Digamos por último, esbozando una sonrisa, que el matrimonio es cosa de tres: tú, tu pareja y Dios.

 


V.      LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO CRISTIANO.

      Después de todo lo que hemos visto sobre el matrimonio, parece elemental afirmar que quien no sea cristiano y no esté dispuesto a asumir esos compromisos, no debería pedir celebrar su boda por la Iglesia. Sólo quien entiende y vive así su vida de pareja sabrá celebrar y disfrutar la liturgia sacramental que se realiza el día de su casamiento.

      - EL EXPEDIENTE MATRIMONIAL

      Lamentablemente algunas parejas cuando se acercan a la Parroquia para comunicar al sacerdote su deseo de casarse y fijar la fecha de la boda, no se preocupan demasiado por todo lo que hemos dicho anteriormente, y sólo preguntan por "los papeles" que necesitan.

      Ahora comprenderemos que lo verdaderamente importante es estar preparado para "casarse como Dios manda". Pero también es necesario saber el papeleo que hace falta. Por eso vamos a hablar de ello.

           - Lo que necesitáis:

      Para casarse hay que hacer un EXPEDIENTE MATRIMONIAL. Si los dos pertenecéis a la misma Parroquia, sólo se hace un expediente.

      Cuando son de distinta Parroquia, cada uno hará en la suya medio expediente, que después se unirán para llevar a la Parroquia en que van a contraer matrimonio.

      Para realizar todos los trámites con tranquilidad, incluido el Cursillo Prematrimonial si no se ha realizado todavía, hay que ponerse en contacto con la Parroquia donde se vaya a celebrar la boda, o con la que debe realizar medio expediente, al menos con TRES MESES de antelación.

      Los papeles que cada uno debe entregar son estos:

      Además tenéis que presentar DOS TESTIGOS para firmar. Mayores de edad, que no sean de vuestra familia y que lleven el DNI. Si sois de distinta Parroquia cada uno los presentará en la suya.

      Ya veis que no es tan complicado como la gente piensa.

      Otra cosa importante: No vayáis nunca a la Parroquia en que queráis casaros con la fecha de la boda ya fijada, porque hayáis hablado con el restaurante o por cualquier otra causa. Tal vez no sea posible en esa fecha y os creéis problemas innecesarios. Antes que con nadie hay que consultar con el párroco.

      - Lo que firmáis:

      Antes de la boda debéis firmar en el expediente matrimonial dos cosas, aunque de hecho es la misma, sólo que una es en términos jurídicos (Examen de los contrayentes), y otra en términos pastorales (Declaración de intenciones).

      La DECLARACIÓN DE INTENCIONES no es más que un resumen de lo que significa el matrimonio cristiano:

      "El día de mi matrimonio, me comprometo públicamente y con plena libertad, en presencia de Dios, a formar con mi prometido/a una verdadera comunidad de vida y amor, bendecida por Cristo, como lo quiere y desea la Iglesia.

      Con este compromiso mutuo, quiero establecer entre nosotros un lazo sagrado, que nada pueda destruirlo.

      También me comprometo a hacer lo posible para que nuestro amor crezca con una fidelidad total y ser para mi esposo/a ayuda constante.

      Acepto los hijos que puedan nacer de nuestro amor. Procuraremos educarlos humana y cristianamente lo mejor que sepamos.

      Yo creo que el amor nos existe superar todos nuestros egoísmos para hacernos felices el uno al otro".

 

      (Del Expediente Matrimonial)

      El día de la boda firmaréis después de la ceremonia, que el matrimonio se ha celebrado, junto con dos testigos que asistan al acto, por ejemplo los padrinos.

      Al juzgado no tenéis que ir para nada antes del casamiento. Según los acuerdos de la Iglesia con el Estado, el Matrimonio Católico tiene por sí mismo validez civil.

      Sólo el día de la boda (aunque eso depende de las parroquias) se os entregará una Notificación de Matrimonio Canónico para que lo llevéis al juzgado al que pertenece la Parroquia en que os habéis casado. Allí, entonces, os entregarán el Libro de Familia. El plazo para entregar este documento es de cinco días según establece la ley.

      - LA PREPARACIÓN DE LA CELEBRACIÓN

           - La preparación inmediata.

      Algunos días antes de la boda deberéis preparar la celebración con el sacerdote que os va a casar. Repasareis toda la ceremonia para que tengáis claro lo que debéis hacer. También ultimaréis las cosas que sean necesarias.

           - Algunas cosas a tener en cuenta

      Lo que decimos a continuación depende de cada Parroquia, pues cada una tiene sus criterios y normas establecidas.

      Por eso, lo que sigue se refiere únicamente a nuestra Parroquia de Peligros.

      - LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

      - Algunas consideraciones previas

      Lo primero que tenemos que tener claro es que el matrimonio es un sacramento como los demás que tiene valor y significado propio, y no necesita estar acompañado de otro, como la Eucaristía, para ser celebrado con total dignidad. Una boda sin misa no es un casamiento de segunda categoría. Además, un matrimonio dentro de la Eucaristía sólo tiene sentido cuando la pareja es auténticamente cristiana y va, habitualmente, a Misa los domingos. Si no es así, la Misa la convertimos en un relleno de la boda, por cuestiones de tradición, porque la ceremonia queda más bonita, o simplemente por dar gusto a los familiares que insisten sobre el tema.

      Teniendo en cuenta todo esto concretamos:

      Como ayuda para confesarse bien recordemos lo siguiente:

      Veamos ahora en concreto lo principal de vuestra boda: el rito del sacramento del Matrimonio. Esto es lo que prepararéis adecuadamente unos días antes de la boda con el sacerdote que os va a casar.

      - El rito del Matrimonio

           - Escrutinio:

      Entonces el sacerdote los interroga acerca de la libertad, la fidelidad y la aceptación y educación de la prole, y a cada pregunta ellos responden:

      La siguiente pregunta se puede omitir si las circunstancias lo aconsejan, por ejemplo, si los novios son de edad avanzada:

           - Consentimiento:

      El ministro los invita a expresar el consentimiento:

      Así, pues, ya que queréis contraer matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

      Se dan la mano derecha.

      El varón dice:
      Yo, N., te recibo a tí, N., como esposa y me entrego a tí, y prometo sete fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

      La mujer dice:
Yo, N., te recibo a ti, N., como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

           - Bendición y entrega de los anillos:

      El ministro dice:

      El Señor bendiga + estos anillos que vais a entregaros el uno al otro en señal de amor y fidelidad.

      R. Amén.

      (Hay otras fórmulas de bendición de los anillos) Según la oportunidad, asperja los anillos y los entrega a los esposos.

      El esposo introduce en el dedo anular de la esposa el anillo a ella destinado, diciendo, según la oportunidad:

      N., recibe esta alianza en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

      Asímismo, la esposa introduce en el dedo anular del esposo el anillo a él destinado, diciendo según la oportunidad:

      N., recibe esta alianza en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

      Según las costumbres locales se puede realizar a continuación el rito de la bendición y entrega de las arras.

           - Bendición y entrega de las arras

      El ministro dice:

Bendice +, Señor, estas arras que N. y N. se entregan, y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.

      El esposo toma las arras y las entrega a la esposa diciendo:

      N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

      La esposa igualmente las entrega al esposo, diciendo:

      N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

      - Y PARA TERMINAR...

           UN CONSEJO:
      Ya sabemos que el día de la boda tendréis mucho ajetreo, y tal vez sea inevitable, pero procurar que nadie os agobie, ni la familia, ni los amigos, ni los fotógrafos,... sólo vosotros y vuestro amor sois lo importante. Tratad de "aislaros", y disfrutad de la celebración de vuestro matrimonio en todos los sentidos.

           Y UN DESEO:
      Que cuidéis vuestro amor, y pongáis en vuestra "mesa" una silla para el Señor.