LA EDUCACION EN VALORES

EDUCAR EN VALORES HOY

I. La dificultad de educar.

      Lo difícil que resulta hoy educar es algo que todos constatamos y sufrimos: padres, maestros, sacerdotes, catequistas,... Y por ello muchas veces ante el cansancio, el desconcierto o el percibir la propia falta de preparación, tenemos la tentación de claudicar, de rendirnos.

      No hablaremos aquí, por importante que sea, de técnicas educativas, sino de una opción de fondo, de un talante educativo, sobre el que por fortuna la mayoría comienza a estar de acuerdo: la educación en valores.
Se trata por tanto de educar a los jóvenes transmitiendoles valores que contribuyan a su madurez humana, y en nuestro caso también cristiana. Valores que los humanicen, que les hagan ser personas, ser felices en su vida. En terminología psicopedagógica, valores que lleven a buen puerto su proceso de personalización y socialización.

      Pero, ¿qué es un valor?. Valor es todo aquello que tiene capacidad de satisfacer las necesidades de la persona, y desde una perspectiva más profunda, lo que el ser humano percibe como verdadero, justo y bueno para realizarse como persona.

II.Educar en valores humanos.

      Lo primero es educar en valores humanos, en aquellos valores básicos sobre los que, cualesquiera que sean nuestras ideas o creencias, todos estamos de acuerdo y pensamos que merece la pena salvaguardar y respetar.
      Los valores humanos (o los derechos humanos) nos sirven para tener una vida individual, y una convivencia social, justa y humana: para ser personas.
Forman parte de una MORAL DE MINIMOS, para llevar una vida digna.

      Podemos dividir los valores humanos en tres bloques. Cada uno de ellos se resume en un valor guía o principal:

- LIBERTAD (Valores civiles): vida, pensamiento, expresión, participación, desplazamiento,...
- IGUALDAD (Valores sociales): salud, educación, trabajo, ocio, protección, vivienda,...
- SOLIDARIDAD (Valores solidarios): justicia, paz, tolerancia, cooperación, dialogo, ecología,...

III. Educar en valores cristianos.

Pero la persona, y más un cristiano, no se conforma con sólo tener una vida digna. Busca además, y necesita, otros valores que le ayuden a encontrar el sentido último de la vida, del hombre, del mundo y de la historia: para ser feliz.

      Los valores cristianos forman parte de una MORAL DE MAXIMOS (los valores humanos de la "moral de mínimos" más los valores de sentido personales), para llevar una vida buena. Su valor guía es:

- JESUCRISTO (Valores religiosos): Dios, el evangelio, las bienaventuranzas, el amor cristiano, la esperanza en la resurrección,..

Transmitir, adecuadamente, esos valores humanos y cristianos es el gran reto que tenemos por delante con nuestros jóvenes.

EDUCACION EN VALORES Y FAMILIA

Después de acercarnos de forma general al contenido de una educación en valores, nos situamos ahora en el ámbito de la familia, que para el joven y su educación es tan decisivo todavía, aunque las encuestas revelen la creciente, y a veces superior, influencia de otros ambientes como los amigos, la escuela o los medios de comunicación.
La familia siempre será, por hondas razones antropológicas, un lugar privilegiado para el proceso de personalización - socialización del ser humano.

I. Valores necesarios para la personalización.

      Digamos de otra manera lo que hemos visto en el apartado anterior a propósito de los valores.
Si, como hemos señalado, valor es todo aquello que tiene capacidad de satisfacer las necesidades de la persona, hemos de ver cuales son las necesidades para descubrir cuales son los valores:

  • Necesidades biológicas o vitales (supervivencia y seguridad): comida, vestido, salud, vivienda, protección, tranquilidad,...
  • Necesidades psicológicas (cognitivas y afectivo-sociales): conocer, comprender, ser aceptados, ser valorados,...
  • Necesidades de sentido (autorrealización y felicidad): morales, filosóficos o religiosos (verdad, bondad, belleza,...).

Sólo atendiendo a estas tres dimensiones puede desarrollar la familia la función que le corresponde en el proceso de personalización de sus hijos. Naturalmente, el cómo se haga esto, dependerá de cuales sean los propios valores de la familia y de las propias cosmovisiones de los padres.

Nuestra opción, como sabemos, es clara: optamos por los valores cristianos, como nuestro horizonte educativo.

II. ¿Cómo transmitir estos valores?

El proceso de transmisión de valores en la familia depende de distintas variables. Destacamos dos:

1. La calidad de las relaciones padres - hijos.

En la medida que el hijo se identifica con sus padres, es más probable que interiorice los valores de estos. La identificación con los padres va a depender de:

- las cualidades y características de los mismos, tales como reconocimiento, prestigio, autoridad;
- la conducta de los padres para con el hijo, particularmente en las dimensiones de apoyo y control.

a- El apoyo de los padres.

      Se refiere a la conducta manifestada por el padre/madre ante su hijo, que hace que éste se sienta cómodo en su presencia, confirmandole que es aceptado y aprobado como persona. Se trata, por tanto, de la aceptación, afecto, rechazo, cercanía, indiferencia,...por parte de los padres respecto a sus hijos. Esto tiene consecuencias directas para la autoestima del hijo.
      Hay seis tipos de conductas o dimensiones que se incluyen en el concepto de apoyo parental:
- Frecuencia de alabanza.
- Frecuencia de crítica.
- Frecuencia de castigo.
- Percepción de si se puede comunicar con sus padres.
- Percepción de ser favorecido o desfavorecido en la relación con sus hermanos.

b- El control de los padres.

      No se trata sólo de la autoridad paterna, que se define como el potencial que los padres tienen para obligar a actuar a un hijo según sus deseos. Sino principalmente del grado de esfuerzo que los padres realizan para influir en sus hijos.

. Estilos educativos de los padres:

- Autoritario: se valora la obediencia y la restricción de la autonomía del hijo.
- Permisivo: se da toda la libertad, siempre que no suponga excesivos riesgos.
- Dialogante: se definen las actividades del hijo de forma racional y dialogada.

. Tipos de ambiente familiar:

Estos estilos educativos se corresponderían con tres tipos de ambiente familiar:

- Rígido - Débil - Flexible

2. El desarrollo psicológico del hijo.

La madurez mental del hijo es importante en la transmisión de los valores porque las diferentes categorías de valores pueden personalizarse mejor en distintos niveles de desarrollo. Debemos conocer cuáles son los valores positivos cuyo aprendizaje es más propio de cada edad, para que los niños y jóvenes los puedan adquirir más fácilmente.

En el desarrollo humano se dan tres dimensiones: intelectual (conocimientos), afectiva (aceptación) y conductual (libertad).
El niño o el joven se encontrarán o no con el valor, tendrá o no efectividad nuestra propuesta de valores, en función del nivel alcanzado en estas áreas del desarrollo.

III. ¿Qué puede hacer la familia?

Evidentemente, la mejor educación para los hijos no es la predicación de los valores, sino el ejemplo que los padres puedan dar y la coherencia de su comportamiento. Pero la mejor educación en valores es una buena educación de la inteligencia, de la afectividad y de la libertad.

      Para una sociedad tan compleja como la nuestra la opción de una educación en la familia es clara: educar para la madurez, para que los hijos puedan realizar opciones libres y conscientes en el mundo de los valores.

Convivencia Padres - Jóvenes de Confirmación
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